Remaches y broches
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Los remaches y broches de presión son herrajes fundamentales de marroquinería que sirven para unir capas de material de forma duradera, fijar correas, crear puntos de carga y diseñar cierres fiables en piezas de artesanía.
Cuando te adentras en el mundo del trabajo con piel de curtición vegetal, enseguida te das cuenta de que la costura a mano no siempre es suficiente. En los puntos de mayor tensión, como la unión de asas en bolsos, trabillas en cinturones pesados o puntos de carga en mochilas, necesitas algo más. Imagina los remaches como los tendones de acero de tu proyecto: son los que mantienen todo en su sitio, soportando las mayores cargas y garantizando que el cuero no ceda ante el peso. Ya sea que estés creando accesorios robustos para perros o carteras delicadas, elegir los herrajes adecuados es la base absoluta de cualquier taller.
¿Qué son exactamente los remaches y los broches de presión en marroquinería?
Aunque a menudo se meten en el mismo saco de «fornituras metálicas», los remaches para cuero y los broches de presión cumplen dos funciones completamente distintas. Entender su mecánica es clave para cualquier artesano.
Un remache es un elemento estructural cuya función es unir de forma permanente dos o más capas de piel. Tras remacharlo, golpearlo o atornillarlo, la unión se vuelve inseparable (sin destruir físicamente el propio remache). Por su parte, el broche de presión, conocido también como broche o cierre a presión, es un mecanismo de cierre. Si te preguntas ¿para qué sirve un broche de presión?, la respuesta es sencilla: permite abrir y cerrar de forma rápida y repetida solapas de bolsos, bolsillos de carteras o pulseras.
En un taller profesional encontrarás varios tipos principales de estos herrajes. La elección adecuada depende del grosor del cuero, la estética deseada y las fuerzas que actuarán sobre la pieza terminada.
Remaches roscados: comodidad y elegancia
Para muchos artesanos, los remaches roscados para bolsos suponen un auténtico antes y después. Se componen de dos elementos: un vástago con rosca hembra y un tornillo. Su mayor ventaja es un montaje extremadamente sencillo. No necesitas prensas pesadas de guarnicionería ni útiles remachadores específicos. Solo tienes que hacer un agujero con el sacabocados, introducir el vástago, colocar la otra capa de piel y apretar el tornillo con un destornillador plano.
En nuestro catálogo encontrarás, entre otros, los remaches roscados 10/6 mm – níquel negro y los remaches roscados 10/6 mm – plata. Estas medidas son fundamentales: 10 mm es el diámetro de la cabeza, que asegura una superficie de presión óptima, y 6 mm es la longitud del vástago. Dicha longitud es ideal para unir dos capas de piel con un grosor total de aproximadamente 4,5 mm a 5 mm. Si te preguntas ¿para qué sirven los remaches roscados negros?, la respuesta reside en el diseño moderno. El níquel negro combina a la perfección con pieles oscuras, aportando a las creaciones un aspecto táctico o sumamente elegante y sobrio. Por su parte, los remaches roscados 10/6 mm – marrón - oro viejo son todo un clásico, perfectos para proyectos de estilo vintage donde el cuero desarrolla con el tiempo una pátina preciosa.
Muchos artesanos se preguntan ¿para qué sirven los remaches roscados de 5 mm? (en referencia al vástago más corto). Son insustituibles en piezas más finas, como correas de reloj o carteras delgadas, donde un vástago demasiado largo provocaría holguras e inestabilidad en la unión.
Remaches de golpe y de guarnicionería: el clásico por excelencia
Además de las versiones roscadas, en el taller son indispensables los remaches de guarnicionería clásicos. Por lo general, se dividen en remaches de cabeza simple (donde un lado es plano o abierto) y de doble cabeza (ambos lados presentan una cabeza redondeada y estética tras remacharlos).
Para colocar correctamente este tipo de remache necesitas la herramienta adecuada. En la tienda CraftPoint dispones del juego de colocadores para remaches y broches, que permite moldear la cabeza con precisión sin aplastarla ni rayarla. El proceso de remachado requiere tacto: un golpe demasiado suave dejará el remache suelto, mientras que uno excesivamente fuerte puede cortar el cuero o deformar el herraje.
También cabe destacar los herrajes especializados. Si quieres saber ¿para qué sirven los remaches de zapatero?, debes saber que suelen ser remaches de alta resistencia, capaces de soportar tensiones extremas en calzado de trabajo o botas de montaña. Por otro lado, los remaches decorativos para cuero cumplen una función puramente estética: pueden adoptar formas de conos, estrellas o calaveras, aportando un carácter único a tus proyectos.
Uso de remaches en proyectos cotidianos
Saber dónde y cómo aplicar los herrajes distingue al aficionado del profesional. Tomemos como ejemplo los cinturones robustos para hombre. Los remaches para cinturones de cuero son imprescindibles si prefieres no coser la fijación de la hebilla a mano. Por lo general, se colocan dos o tres remaches alineados, lo que asegura que la hebilla nunca se desprenda de su anclaje. Si alguien te pregunta para qué sirven los remaches para cinturón, puedes responder con total seguridad: para garantizar una resistencia y firmeza que una costura a mano por sí sola difícilmente soportaría durante años de uso diario intensivo.
En marroquinería tanto femenina como masculina, los remaches para bolsos (y en general los remaches para bolsos) se utilizan para fijar asas, correas y reforzar la base. En estos puntos, las tensiones actúan en múltiples direcciones y el remache, gracias a su estructura, reparte la carga sobre una mayor superficie del cuero.
Tampoco nos olvidemos de las carteras. Aunque en ellas se emplean remaches robustos con menor frecuencia, los herrajes desempeñan otra función clave. Un ejemplo es el clip para billetes tipo muelle para cartera, que a menudo requiere un montaje preciso o pegado dentro de la estructura de piel de una cartera billetera.
¿Cómo preparar correctamente el cuero para remachar?
El golpe con el mazo es solo el paso final del proceso. El éxito radica en la preparación. En primer lugar: el grosor del material. Si unes dos capas de cuero de 2,0 mm cada una, necesitas un remache cuyo vástago sobresalga entre 1,5 mm y 2,0 mm por encima de la superficie de la piel antes de fijarlo. Un vástago demasiado corto no agarrará la cabeza del remache, mientras que uno demasiado largo se doblará dentro del orificio y debilitará la unión.
En segundo lugar: los cantos. Antes de unir las piezas con un remache, asegúrate de que los cantos del cuero estén bien trabajados. Utiliza una herramienta como el matacantos para biselar las esquinas vivas y luego bruñe el borde con Tokonole y un bruñidor de madera. Una vez colocados los remaches, el acceso a los cantos interiores resultará imposible.
En tercer lugar: el orificio. El agujero para el remache debe ajustarse a la perfección al diámetro del vástago. Si utilizas remaches con vástago de 3 mm, el agujero debe medir exactamente 3 mm. Si el orificio queda holgado, el remache bailará en el cuero, lo que con el tiempo provocará desgarros en el material.
Muchos artesanos buscan información sobre ¿para qué sirven los remaches de marroquinería para cuero? en proyectos más complejos. Es importante recordar que, en la guarnicionería profesional, los remaches suelen combinarse con adhesivo. Antes de remachar el asa de un bolso, la piel se une con cola de contacto y el remache actúa como refuerzo mecánico adicional. Lo mismo ocurre con los herrajes con rosca: si te preguntas ¿para qué sirven los remaches de tornillo? (otra denominación para los remaches roscados), ten en cuenta que, para una fijación infalible, muchos artesanos aplican una gota de fijador de roscas antes de apretarlos, evitando así que se aflojen con el movimiento natural de la pieza.
Preguntas frecuentes
¿Cómo elegir la longitud del remache según el grosor del cuero? La regla es muy simple: tras pasar el vástago por todas las capas de piel a unir, debe sobresalir aproximadamente entre 1,5 mm y 2 mm. Si sobresale menos, la cabeza puede soltarse; si sobresale de más, el vástago se doblará en forma de «S» dentro del cuero.
¿Son resistentes los remaches roscados? Sí, son muy resistentes, en especial los fabricados en latón o acero de alta calidad. Para evitar que se aflojen debido a las vibraciones y a la flexión del cuero, se recomienda aplicar una mínima cantidad de fijador de roscas en el tornillo antes de apretarlo.
¿Por qué se tuercen mis remaches de golpe al martillarlos? La causa más común es golpear en un ángulo incorrecto o utilizar un remache demasiado largo para el grosor de la piel. Asegúrate también de trabajar sobre una base perfectamente rígida (como una plancha de granito o un yunque) y de mantener el colocador en posición estrictamente perpendicular a la superficie de trabajo.
¿Puedo usar remaches en pieles finas de forro? Sí, pero en cueros muy finos y flexibles (de menos de 1,2 mm) existe el riesgo de que la cabeza del remache desgarre el material al tirar con fuerza. En estos casos, se recomienda reforzar la zona de fijación con cinta de refuerzo o añadir un retal de cuero más rígido por detrás.
¿Qué diferencia hay entre un broche de presión y un remache? El remache crea una unión fija y permanente que no se puede abrir. El broche de presión (o corchete) suele componerse de cuatro piezas y sirve para confeccionar cierres que se abren y cierran repetidamente (por ejemplo, en solapas de bolsos o carteras).



